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El arancel de Trump puede acabar con el auge de la energía en Estados Unidos

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Tags Proteccionismo y Libre Comercio

03/20/2018

Uno de los sectores más activos hoy en EEUU es el de la energía. La revolución bituminosa producida por la fracturación hidráulica o fracking ha producido un periodo histórico de auge en el sector del petróleo y el gas. Cada mes se crean miles de empleos, las regulaciones están desapareciendo, EEUU no se ve ya limitado por el Acuerdo de París y la producción nacional ha llegado a los diez millones de barriles diarios.

Estas impresionantes condiciones han permitido que EEUU se convierta en independiente energéticamente, sobrepasando a Arabia saudita. También ha puesto de rodillas a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Un objetivo clave de campaña para el presidente Donald Trump fue facilitar el dominio del sector petrolero de Estados Unidos. Pero está poniendo inconscientemente un obstáculo importante en la vía de la industria para echar del trono del oro negro a Rusia: los aranceles.

Cuando el presidente Trump anunció que instituiría aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, hubo un suspiro colectivo de alivio que venía de Oriente Medio.

El presidente Trump se enfrentó a muchas presiones de republicanos, directivos del petróleo, activistas conservadores y think tanks de libre mercado. Pero también recibió toneladas de adulación de varios grupos, como el sector del acero, sindicatos, demócratas y el cártel de las 12 naciones.

Obstaculizando el renacimiento de la energía en Estados Unidos

Hoy, EEUU importa cuatro veces el acero que exporta. Esto ha permitido a empresas que fabrican productos con acero ahorrar mucho dinero, generando creación de empleo y ahorro, que pasan al consumidor. Ha sido una situación de ganancia de todos para el país.

Un factor importante en la resurrección de la energía en EEUU es el acero barato.

El sector interno depende del acero importado para refinerías, equipos de perforación, tuberías, terminales de gas natural licuado (GNL) y muchas más cosas. Con el gravamen del 25% de Trump sobre el producto, va a ser mucho más caro completar proyectos energéticos y el sector ya está haciendo sonar las alarmas.

Poco después del anuncio de la Casa Blanca, un representante de la Interstate Natural Gas Association of America señalaba que el arancel podría crear problemas serios, ya que los tipos de tuberías y acero usados en sus conducciones eran difíciles de obtener dentro del país.

El Center for Liquified Natural Gas, una organización comercial, declaraba que las iniciativas de exportación de GNL utilizan componentes específicos de acero que no se fabrican en EEUU.

Andy Black, CEO de la Association of Oil Pipe Lines (AOPL), advertía que era inevitable que se encareciera la construcción de arterias para transportar petróleo, porque se necesita un acero extranjero especializado. Su grupo publicó un estudio el año pasado que calculaba que un aumento del 25% en los costes de las tuberías dispararía el presupuesto del proyecto medio en 76 millones de dólares.

Se estima que los productores de petróleo necesitan que el precio internacional del barril de crudo esté entre 45$ y 50$ para cubrir gastos y obtener un beneficio (algunos informes rebajan esta cantidad a solo 35$). Esto podría verse afectado si los costes de operación aumentan debido a los impuestos a la importación.

Es evidente que el acero puede ser el beneficiario clave de los aranceles, pero otros sectores ya están pasando apuros.

¿Una guerra comercial dañaría a la energía de EEUU?

En una guerra comercial, los países toman represalias. Esto se vio después de los aranceles del acero del expresidente George W. Bush. Esto se vio después de los gravámenes a los neumáticos del expresidente Barack Obama. Esto está pasando actualmente tras la multitud de aproximaciones mercantilistas al comercio internacional del presidente Trump.

El gran temor de los estados productores de petróleo es que las jurisdicciones extranjeras reaccionen negativamente.

El senador Daniel Sullivan (R-AK) dijo en CERAWeek, la conferencia anual de energía de IHS Markit, este mismo mes:

Hay una forma de hacerlo que se centra en el problema (el problema real), que es China, y hacerlo de tal manera que nos alineemos con nuestros aliados, no los alejemos, y me preocupa que esta aproximación ahora mismo pueda tener el efecto opuesto.

Le preocupa que las naciones puedan castigar a su estado imponiendo aranceles sobre productos energéticos, así como otras exportaciones esenciales, como el marisco.

Pero puede que el cielo no se esté desplomando todavía.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que EEUU contabilice el 80% de crecimiento del petróleo global a lo largo de los próximos 3 a 5 años. Fatih Birol, directora ejecutiva de la AIE, cree que es demasiado prematuro determinar si los aranceles afectarán al petróleo estadounidense. Sin embargo, sí dice que la producción es tan inmensa que el sector tendrá que adaptarse a los cambios y que las exportaciones de crudo seguirán siendo fuertes.

Entonces, ¿la energía de EEUU no se verá dañada por las balas de una guerra comercial? No mucho.

Cuando los precios se desplomaron en 2014, las inversiones en nueva infraestructura fueron mínimas.  La AIE escribía en un informe que estas empresas tenían que empezar a gastar de nuevo para impedir escaseces de petróleo después de 2020. Si los costes son demasiado altos de soportar, ¿invertirá el sector en nueva infraestructura? Solo el tiempo lo dirá.

¿Hacer el petróleo grande de nuevo?

Es un buen momento para el negocio de Texas. Los futuros de West Texas Intermediate (WTI) están estabilizados por encima de los 60$ el barril, las acciones de las empresas petrolíferas están subiendo y EEUU no necesita humillarse ante la OPEP. Hay múltiples factores que contribuyen a este auge nacional y uno de ellos es el acero extranjero. El deseo del presidente Trump de que EEUU se convierta en el mayor productor de crudo del mundo está fructificando. Pero poner innecesariamente un obstáculo costoso e importante a superar por el sector energético hace peligrar este éxito.

Andrew Moran is the Economics Correspondent at LibertyNation.com and is the author of The War on Cash. You can find more of his work at AndrewMoran.net.

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